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Acerca de descargas, huelgas, podcasts y oficinas

Han pasado ya casi 3 meses desde la última vez que escribí aquí. Está un poquito cafre empezar estas cosas así, pero hay que decirlo, tengo que decirlo, so pena de que se me quede nada adentro.

Algunas personas se ofendieron por mi post acerca de los hombres casados. No, vamos, algunas personas se ofendieron con el timing de mi post… Lo triste es que algunas de esas “algunas personas” eran personas cercanas a mí, y terminé cogiendo agüita a nombre de quien no valía la pena tener que cogerla. Me dejé amedrentar. Dejé que me metieran un miedo estupidísimo de escribir y herir sentimientos y sensibilidades.

Esta pendejá ya no pare máaaaaaaaas....

Tres meses son más que suficiente para dejar caer todo el peso de mi espalda y decir “YA BASTA”. Lo lindo de ese proceso es que ya una vez uno comienza a mandar a uno pa’l carajo, los manda a TODOS… o por lo menos a quienes se lo merecen. Es uno de esos procesos de cambio que antes los mistificaba, ahora simplemente me dejan atónita. Una nunca termina de conocerse, ah?

So … febrero. Hasta febrero 23, mi único trabajo había sido en la cueva de los góticos, el fabuloso, el inigualable, HOT TOPIXXXX!!!! (añada aquí manitos de metal y mucho eyeliner).

Un homenaje a mis queridísimos ex-clientes! Tan originales...

Más de un año metiéndole caña al asunto, haciendo un trabajo que estoy bastante segura que fue bueno, metiéndole “berraco”, como diría mi papá. Está un poco desalentador entonces que después de un año, nada pasa y te encuentras de nuevo en la posición de saltarle encima a las sobras de los horarios de los demás. Un año de meterle duro, y honestamente uno se cansa de fajarse y perder hasta la sanidad y dignidad mental para que no te dé siquiera para comer. Así que me tocó tragarme el orgullo y regresar a las oficinas.

En el 2008 juré – después de zapatearme de trabajar en el último círculo del infierno de informática – que NUNCA MÁS volvería a trabajar en una oficina. Me equivoqué un poco: debí haber dicho que NUNCA MÁS trabajaría en un puesto de informática. Era más accurate. En el 2010, después de un vuelo de regreso a casa más amargo que un tamarindo verde, decidí que era el momento de dejarme de mojonerías y buscarme un trabajo donde por lo menos, si me iban a pagar mierda, iba a ser mierda con la que pudiera contar. Así es que he terminado de regreso en el escritorio, vestida de muñequita semi-corporativa, atendiendo teléfonos y cobrándole a la gente. En verdad, no está tan jodido como estar metida en un cubículo jalándome las greñas porque no entiendo UNA PUÑETA DE SQL!!!! (ay, que lindo ser programador … not…)

Por qué carajos estudié esta mierdaaaaaaaa?!

Por un breve tiempo mantuve ambos trabajos, pero… no entremos en detalles, simplemente dejémoslo como que “me causa mucho estrés tener que estar del tingo al tango entre dos trabajos distintos” y que “me equipararon la suma de las horas en la oficina” … Le he cogido el gusto a revolcar la mierda, pero aún no me encanta que me caiga en la boca.

Así que con un trabajo que paga por lo menos una mesada regular, la llegada de un ingreso adicional a la casa ha sido la gota que colmó la contentura. Tenemos roommate nueva, y como dijera un amigo nuestro el otro día, “andamos de party todo el tiempo”. Aún cuando estamos apesta’os de la vida y odiando a la humanidad, lo increíble es que nos da con hacer eso los tres juntos en la sala. Definitivamente ha resultado ser un acuerdo sumamente especial y favorable para todo el mundo. Now my family is complete. El día que se nos case la nena :'( no sé qué vamos a hacer. Me va a dar empty nest syndrome a los fókin 40 años y sin haber parido, qué cojones.

Mira que estoy tan orgullosa de ella, que hasta a su primer sensor le saqué fotos.

También tengo el asunto de las clases – quiero decir! de la HUELGA – no, no, de las clases … whatever. El punto es que se supone que haya clases, no las hay, y eso me está poniendo los pelos de punta. Apoyo 100% la huelga, pero mi apoyo a ella no tiene nada que ver con el performance anxiety que me ha provocado ESPA4252 con la Prof. Luce López-Baralt. La cúspide – y a la vez liberación – de esa ansiedad hubiese sido una monografía que propuse y fue aceptada: un paralelo entre Don Quijote de la Mancha y The Neverending Story. Alucinante! Y aterrador! Y ahora que la huelga va para los 20 días, ya yo no sé qué va a pasar con la clase, con la profe, con la monografía ni con mi sanidad mental. Estoy que lo churreteo todo pa’l carajo y escribo un ensayo acerca del Gallito Polito. Colgá! El Gallito Polito no tiene nada que ver con Cervantes ni con el Siglo de Oro. De hecho, yo no sé quién es el Gallito Polito.

...jodío cabrón!

Aún así, la huelga también ha tenido su lado amable. Sirvió de catarsis, o por lo menos de punto afianzador para dos proyectos que me parecen “acojonantes” (estos españoles son la changa cuando se trata de describir cosas gufiás).

Está el podcast de En Profundo (unh?), que empezó con unos cuantos, y en el momento más alarmante, ocupó toda una esquina de nuestra barra favorita. Y yo usualmente me pego al corillo, y le llego, y me siento y me acomodo con ellos, y … no digo ni JI. Fucking ansiedad social…

Pero no me pasa lo mismo con el podcast de Kitty Kitty Dinosaur! (rawr rawr miau!), que como somos cuatro anormalitas hablando mierda, me siento en mi elemento… deberían chequearlo, btw, aunque sea simplemente por el ejercicio antropológico.

Aparte de estos dos proyectos, que han sido los más sólidos entre toda la ráfaga de actividad que ha habido recientemente, también intenté llevar a cabo un proyecto en el cual iba a dibujar algo todos los días por el espacio de un año. Mi musa es mi peor enemiga, eso te lo aseguro. La cabrona se fue de vacaciones a mitad de abril y me dejó puyúa.

…pero, como a mí no me gusta quedarme dá’, decidí que si no dibujo, no prob… coso. De nuevo. Y por lo menos esta vez voy con más ánimo. Lo que necesitaba era el descanso y reorganizar mi espacio. MUCH better, ahora que tengo un gaveterito rosa peptobismol con escarcha. Me siento más nena y to….

Y ahora esto… escribir de nuevo. Me hizo falta. Tanta emoción embotellada por dentro no ha sido saludable, y ya que estaba en las de soltarme como gabete (perdón! como “agujeta”), decidí darle un fuckit a toda la mala vibra que había permeado la idea de escribir aquí y finalmente HACERLO!

No quiero prometer que nunca más volverá a pasar, pero sí voy a hacer el intento de usar este espacio más a menudo, aunque sea para mariconerías mías.

Apropiármelo.

Porque sí, porque es MI espacio, y no el de más nadie para que decida qué le parece bien leer aquí y qué le parece mal. Se pueden cagar en sus lindas madrecitas como regalo tardío del Día de Hallmark si no les gusta el asunto, ok?

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